El ser humano se ha mal acostumbrado a la discordia y a la dualidad; ve como “natural” observar realidades desmedidas. Pasar de alegrías muy altas a depresiones que parecen no tener fin, de un odio capaz de todo a un amor sin control, de un frío congelante a un calor agobiante, de una sequía de varios años a tormentas bíblicas y todo esto viene del mismo lugar; la dualidad.

Aclaremos primero lo que es natural. Natural es todo aquello creado, tangiblemente observable, en sensación y en emoción, natural es todo, y sí, sí estoy diciendo que la ciencia y la tecnología es natural. Decir que algo es natural no es lo mismo a decir que está correcto o armonioso. Entendiendo que todo es parte de la naturaleza, entonces hablemos de por qué estamos observando una naturaleza tan excesivamente violenta. Vivimos en una dimensión que se expresa a través de la dualidad, al ser dioses en potencia y estar en un proceso en el que somos casi ciegos a nuestro potencial creativo, nos prestamos a crear inconscientemente como en automático, manifestando a diestra y siniestra las energías, las emociones y los pensamientos.

Cuando traducimos esto hacia el plano de 3ra dimensión material se observa como las sociedades, las culturas, las épocas y el clima se ven directamente reflejadas a esa colectividad inconsciente de crear. En los últimos 50 años las sociedades han ensayado tapar con placebos los comportamientos sociales buscando mantener el “statu quo” del sistema y así tener una realidad lineal controlada dentro de lo que es “correcto”. Esto en los últimos 3 años ha salido a la luz (se ha destapado) y el resultado es que las emociones, los pensamientos y las energías que fueron reprimidas están saliendo violentamente. Ejemplo, cada año vemos como se rompen los records en la potencia de los huracanes y esto viene siendo un reflejo perfecto de esa tormenta reprimida que hace muchos años hubiese sido una llovizna.

No es correcto ni amoroso, no hay que acostumbrarse a la dualidad climática. Los seres de este planeta debemos tener una mayor comprensión de la responsabilidad como creadores que tenemos. Aprendamos de una vez de los errores y salgamos del ciclo repetitivo. Si nos proponemos sinceramente a emprender un camino de respeto, amor, compasión por nosotros y los demás, viviremos una realidad que hoy en día pareciera una fantasía utópica.

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