Hablemos primero de lo que es el instinto y el miedo. La sociedad, la educación y las culturas, hablan del instinto, sobre todo del instinto de supervivencia. Te educan a pensar y sentir que hay una fuerza constante, invisible y latente, que en cualquier momento va a atentar en tu contra y nuestra respuesta como evolución ha sido crear el instinto como mecanismo para sostener la vida; una reacción automática para protegernos de esa fuerza que sale de nuestro control. Según la ciencia el instinto puede más que nosotros mismos. Esto es una gran mentira, maliciosamente calculada para crear la ilusión de la permanencia. Describen el instinto como algo natural, que todos los seres lo tienen y que sus comportamientos emanan de él. La base de ese laberinto de creencias, ideas, y sistemas es el miedo. Para poder vender esa idea del instinto se requiere mantener a la población dormida en un estado de oscuridad e ignorancia. Esto ha sido ampliamente estudiado recientemente, científicos han explorado el cerebro reptil, los bloqueos al ADN, el sistema de la matrix, etc, y han corroborado que el instinto, como no los han enseñado, es falso.

La Intuición viene inspirada por una sabiduría acumulada de nuestro ser y su centro es el amor.

Por ejemplo, te consigues a ti mismo caminando en un parque natural, con una amplia sabana, lleno de naturaleza salvaje. En tu camino te topas con una bestia, tu instinto te va a decir “¡corre! Esa bestia te puede hacer daño” y lo harás. Ahora, si el ser que estuviese caminando ahí, se encontrara despierto con respecto a sí mismo y todo lo que lo rodea, la simple idea de que algo le puede hacer daño como esa bestia no existiría. El instinto ha logrado instalarse a tal punto que suena lógico el correr o el que una bestia te va a hacer daño. Este ejemplo en sí mismo es una prueba para que se den cuenta de cómo crean y leen una historia reflejando miedo en vez de crear una historia como la siguiente… Se consiguen a ustedes mismos caminado en una amplia sabana, lleno de naturaleza salvaje y van en el camino encontrándose con todo el reino animal. Y cada ser se les acerca con un gran amor y busca relacionarse con ese ser en completa armonía. Este segundo ejemplo para muchos podrá sonar como una fantasía, lo llamarían hasta mágico, y resulta que es la forma verdadera en la que el humano, el Yo Soy, Dios, se relaciona con su creación.

La Intuición viene inspirada por una sabiduría acumulada de nuestro ser y su centro es el amor. La evolución guía a los seres a mejorar cada vez más su forma de experimentar esta realidad y esto se logra cambiando y transformado constantemente. Los cambios ocurren a pesar de la negación, el universo por su naturaleza se transforma de instante a instante y todo a su paso va cambiando.

Por ejemplo, la roca que esta en apariencia de inmovilidad, esta así mismo encima de un planeta, que está girando, ese planeta está girando alrededor de un sol y ése sol esta girando en el centro de una galaxia, que se está moviendo en la grandeza del universo. Esa roca a pesar de estar experimentando la ilusión de la inmovilidad sigue perteneciendo a un constante cambio cuando la observamos desde lo infinito. Así mismo, los seres humanos están evolucionando a pesar de cualquier tropiezo, trampa o apariencia de “estanque” que puedan estar experimentando. Va instalándose y ampliando su influencia en nuestra toma de decisiones, transmutando por ejemplo, el instinto.

Identifiquemos entonces una de las formas de diferenciar si nos estamos guiando con nuestra intuición o con el instinto:

  • Preguntándose ¿Soy feliz al tomar esta decisión? o ¿Siento paz al tomarla?
  • ¿La decisión busca controlar el resultado o busca disfrutar el camino hacia el resultado?
  •  ¿Tomo la decisión por mi propio criterio o por el criterio de los demás?

Estas preguntas buscan discernir el estado natural con el cual estas viviendo, vibrando y sintiendo. Cada quien tienen la propia libertad de confiar en sus conclusiones. La confianza es fundamental para ampliar el crecimiento de la intuición en nosotros.

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